"Puede decirse que, si bien nuestros regímenes son democráticos, no se nos gobierna democráticamente. Ese es el gran hiato que nutre el desencanto y el desasosiego contemporáneos."

PIERRE ROSANVALLON

EL BUEN GOBIERNO

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"La primera revolución democrática se organizó en torno de la conquista del sufragio universal. Quería con ello hacer del ciudadano elector el principal agente de la plasmación de la soberanía del pueblo. Esta revolución está ahora detrás de nosotros, a pesar de que algunos países aún la esperan. Pero distó mucho de producir todos los efectos que se descontaban."

 
Presentación en Buenos Aires
     


La Embajada de Francia en la Argentina y Ediciones Manantial


invitan a la presentación del libro de


PIERRE ROSANVALLON

EL BUEN GOBIERNO


Con la participación de Enrique Peruzzotti y el autor
Modera: Guillaume Boccara

Miércoles 2 de diciembre, a las 19.00 hs.
Alianza Francesa de Buenos Aires
Av. Córdoba 936/946 - C.A.B.A.

 
 
Pierre Rosanvallon presenta El buen gobierno


 
 
Los libros

Pierre Rosanvallon
EL BUEN GOBIERNO

Reflexiones
traducción: Horacio Pons
368 páginas, 14 x 21 cm.
ISBN 978-987-500-217-3


De nuestros regímenes se dice que son democráticos porque las urnas los consagran. Pero no se nos gobierna de manera democrática, dado que la acción de los gobiernos no obedece a reglas claramente establecidas de transparencia, de ejercicio de la responsabilidad, de responsividad o de escucha a los ciudadanos. De ahí la especificidad del desasosiego y la ira de nuestros contemporáneos.
En la era de una presidencialización caracterizada por la concentración de los poderes en manos del Ejecutivo, Pierre Rosanvallon muestra que el problema ya no es solo el de la "crisis de representación". El problema es hoy el del mal gobierno. Hasta el día de hoy la teoría de la democracia, al limitarse a pensar la representación y la elección, ha pasado por alto esta cuestión de las relaciones entre gobernados y gobernantes. Hoy es urgente ir más lejos para comprender los mecanismos de ese mal gobierno y determinar las condiciones de la nueva revolución democrática que es preciso llevar a cabo.
Este libro propone ordenar las aspiraciones y reflexiones que se expresan hoy en numerosos sectores de la sociedad civil y el mundo militante en torno de esas cuestiones, distinguiendo las calidades requeridas de los gobernantes y las reglas organizadoras de la relación entre ellos y los gobernados. Reunidas, unas y otras constituyen los principios de una democracia de ejercicio como buen gobierno.
Pierre Rosanvallon
LA CONTRADEMOCRACIA
La política en la era de la desconfianza

Reflexiones
traducción: Gabriel Zadunaisky
320 páginas, 14 x 21 cm.
ISBN 978-987-500-107-7
Pierre Rosanvallon
LA LEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA
Imparcialidad, reflexividad, proximidad

Reflexiones
traducción: Heber Cardoso
336 páginas, 14 x 22 cm.
ISBN 978-987-500-134-3
El ideal democrático hoy no tiene rival en el mundo, pero los regímenes que lo reivindican suscitan casi en todas partes fuertes críticas. La erosión de la confianza en los representantes es por lo tanto uno de los principales problemas de nuestro tiempo. Pero, aunque los ciudadanos vayan menos a las urnas, no han devenido por ello en pasivos: los vemos manifestar en las calles, cuestionar, movilizarse por Internet... Para comprender ese nuevo Janus ciudadano, esta obra propone aprehender los mecanismos para instituir la confianza y la expresión social de la desconfianza como dos esferas y dos momentos distintos de la vida de las democracias. La actividad electoral-representativa se organiza en torno de la primera dimensión: su estudio es clásico. Pero la segunda nunca ha sido explorada de manera sistemática.
Pierre Rosanvallon se aboca a ello y propone una historia y una teoría del papel estructurante de la desconfianza en las democracias. Este cambio radical de perspectiva lleva a explorar un continente político que pasó desapercibido durante mucho tiempo: el de la "contrademocracia". Éste resulta de un conjunto de prácticas de control, de obstrucción y de enjuiciamiento, a través de las cuales la sociedad ejerce su poder de corrección y de presión. Junto al pueblo-elector, esto da voz y rostro a las figuras de un pueblo-vigilante, de un pueblo-veto y de un pueblo-juez. En ello está su virtud, pero también su problema. Porque, al valorar en demasía las propiedades de control y de resistencia del espacio público, puede también hacerle el juego al populismo y la "impolítica", al impedir la formulación positiva de un mundo común.

El pueblo es la fuente de todo poder democrático. Pero la elección no garantiza que un gobierno esté al servicio del interés general ni que vaya a estarlo. El veredicto de las urnas no puede ser, pues, el único patrón de la legitimidad. Los ciudadanos tienen cada vez mayor conciencia de esto. Por lo tanto, se ha ido imponiendo una comprensión más amplia de la idea de voluntad general. A partir de ahora un poder no es considerado plenamente democrático si no se somete a pruebas de control y validación, al mismo tiempo en competencia y complementarias de la expresión mayoritaria. Debe plegarse a un triple imperativo de distanciamiento de las posiciones partidarias y de los intereses particulares (legitimidad de imparcialidad), de considerar las expresiones plurales del bien común (legitimidad de reflexividad) y de reconocimiento de todas las singularidades (legitimidad de proximidad). De ahí el desarrollo de instituciones como las autoridades independientes y las cortes constitucionales, así como el surgimiento de un arte de gobierno cada vez más atento a los individuos y las situaciones particulares.
Hemos ingresado en ese nuevo mundo sin advertir su coherencia y sin haber interrogado con lucidez sus problemas y consecuencias. Pierre Rosanvallon se aplica a develar sus mecanismos y sus implicaciones. Luego de publicar La contrademocracia, propone, en esta segunda parte de su investigación sobre los cambios de la democracia en el siglo XXI, una historia y una teoría de esta revolución de la legitimidad.
Pierre Rosanvallon
LA SOCIEDAD DE IGUALES

Hoy vivimos una verdadera contrarrevolución. Desde la década de 1980, en efecto, los más ricos no dejaron de incrementar su porción de los ingresos y los patrimonios, invirtiendo la anterior tendencia secular a la reducción de las brechas de riqueza. Los factores económicos y sociales que engendraron esta situación son bien conocidos. Pero el deterioro de la idea de igualdad también desempeñó un papel crucial, al conducir insidiosamente a deslegitimar el impuesto y las acciones de redistribución. Al mismo tiempo, la denuncia de desigualdades experimentadas como inaceptables linda hoy con una forma de resignación y un sentimiento de impotencia. Por consiguiente, no hay nada más urgente que refundar la idea de igualdad para salir de los atolladeros de nuestro tiempo. El libro contribuye a esta empresa de una doble manera. Al rehacer la historia de los dos siglos de debates y de luchas sobre la cuestión, en primer lugar ilumina de una manera inédita la situación actual. Luego, elabora una filosofía de la igualdad como relación social que permite ir más allá de las teorías de la justicia que, de John Rawls a Amartya Sen, dominaron hasta el momento la reflexión contemporánea. Y muestra que la reconstrucción de una sociedad fundada en los principios de singularidad, de reciprocidad y de comunalidad es la condición de una solidaridad más activa.

Reflexiones
traducción: Víctor Goldstein
376 páginas, 14 x 21 cm.
ISBN 978-987-500-163-3
 
 
Fragmentos de El buen gobierno

Puede decirse que, si bien nuestros regímenes son democráticos, no se nos gobierna democráticamente. Ese es el gran hiato que nutre el desencanto y el desasosiego contemporáneos. Seamos más precisos. Se considera que nuestros regímenes son democráticos en el sentido de que el poder sale de las urnas como consecuencia de una competencia abierta, y de que vivimos en un Estado de derecho que reconoce y protege las libertades individuales. Democracias, por cierto, sumamente incompletas. Así, los representados se sienten con frecuencia abandonados por sus representantes estatutarios y el pueblo, pasado el momento electoral, se ve muy poco soberano. Pero esta realidad no debe disimular otro hecho, todavía insuficientemente identificado en su especificidad: el de un mal gobierno que también corroe a fondo nuestras sociedades. Si la vida política se organiza en torno de instituciones que definen un tipo de régimen, es, en efecto, acción gubernamental, es decir gestión cotidiana de la cosa pública, instancia de decisión y de mando. Es el lugar de un ejercicio del poder, el que en términos constitucionales se denomina Poder Ejecutivo. La relación inmediata y cotidiana de los ciudadanos se da con él. Al mismo tiempo, el centro de gravedad de la exigencia democrática se ha desplazado de manera imperceptible. Así como durante mucho tiempo esa exigencia había estado ligada sobre todo a la determinación de un vínculo positivo entre los representantes y los representados, ahora es la relación de los gobernantes con los gobernados la que ha pasado al primer plano. Ese desplazamiento no significa una ruptura, ya que la cuestión de la representación sigue imponiéndose con toda evidencia; se habla sin cesar, además, de "crisis de la representación". Pero ahora está claro que el sentimiento de déficit democrático también se nutre de otra cosa. Para los ciudadanos la falta de democracia significa no ser escuchados, ver que se toman decisiones sin consulta alguna, que los ministros no asumen sus responsabilidades, que los dirigentes mienten con impunidad, que el mundo político vive encerrado en sí mismo y no rinde cuentas suficientes, que el funcionamiento administrativo sigue siendo opaco.
El problema es que esta dimensión de la política jamás se pensó como tal. La democracia siempre se aprehendió como régimen y distó mucho de considerársela como un modo de gobierno específico. Lo testimonia por añadidura el hecho de que las palabras "régimen" y "gobierno" se hayan confundido históricamente. La cuestión, en efecto, podía parecer secundaria en la primera forma histórica del régimen democrático, la del modelo parlamentario representativo en el cual el Poder Legislativo dominaba a todos los otros. Pero ahora el eje es el Poder Ejecutivo, lo cual entraña un vuelco hacia un modelo presidencial gobernante de las democracias. Así como antes era el sentimiento de mala representación el que concentraba todas las críticas, en lo sucesivo también hay que tomar en cuenta, por tanto, el de mal gobierno. Este libro propone una historia de ese vuelco y de la tendencia precedente al ocultamiento del Poder Ejecutivo. Y sienta a continuación las bases de una teoría democrática del gobierno. (pp. 15/16)



El centro de gravedad de la exigencia democrática se ha desplazado de manera imperceptible. Así como durante mucho tiempo esa exigencia había estado ligada sobre todo a la determinación de un vínculo positivo entre los representantes y los representados, ahora es la relación de los gobernantes con los gobernados la que ha pasado al primer plano. [...] se habla sin cesar, además, de "crisis de la representación". Pero ahora está claro que el sentimiento de déficit democrático también se nutre de otra cosa. Para los ciudadanos la falta de democracia significa no ser escuchados, ver que se toman decisiones sin consulta alguna, que los ministros no asumen sus responsabilidades, que los dirigentes mienten con impunidad, que el mundo político vive encerrado en sí mismo y no rinde cuentas suficientes, que el funcionamiento administrativo sigue siendo opaco. [...] Este libro propone una historia de ese vuelco y de la tendencia precedente al ocultamiento del Poder Ejecutivo. Y sienta a continuación las bases de una teoría democrática del gobierno. (p. 16)

Así como el espíritu de 1789 permitió concebir de otro modo el mundo social, más allá de la instauración de un sistema electoral representativo, la redefinición de las relaciones entre gobernantes y gobernados podría abrir el camino a una aprehensión más lúcida de las condiciones de realización de una sociedad de iguales. (p. 355)

Salir de esta alternancia perversa entre la aceleración de las promesas y la retirada desencantada es una condición esencial del progreso democrático. Pero la salida no puede efectuarse únicamente en el registro del consentimiento a las "restricciones", el del sometimiento a un "realismo" corto de miras o el de la valorización de un pasado al que habría que regresar (a lo cual equivalen, por paradójico que parezca, ciertas críticas planteadas al neoliberalismo para las cuales los combates esenciales son del orden de la preservación de un mundo bajo la amenaza del desmantelamiento, como si lo ideal fuera resucitar una edad de oro perteneciente al pasado). La idea de un mundo tendido hacia un horizonte de expectativa es, en efecto, consustancial a la modernidad y no puede dejársela de lado. Hay sin embargo dos maneras de concebir dicho horizonte de expectativa. Bajo la forma del don o el milagro, como versión secularizada del mesianismo religioso, en primer lugar. Este enfoque fue durante mucho tiempo dominante en la izquierda, ya que la idea de revolución concordaba naturalmente con esa visión de esencia teológico política. Pero el futuro puede pensarse de otra manera en su positividad: como posibilidad de un dominio del mundo, como capacidad de hacer conscientemente la historia. Esto implica pensar la democracia a partir de los problemas de su plasmación y de los riesgos permanentes de verla degradarse en gobierno oligárquico. Es decir imaginarla como un trabajo sobre sí misma, que vincule el debate sobre sus condiciones de funcionamiento a la aprehensión de las condiciones de producción de una comunalidad más fuerte. A eso remite la noción misma de democracia de ejercicio, cuya puesta en práctica constituye por ello el corazón de la nueva revolución democrática que debe llevarse a cabo. Así como el espíritu de 1789 permitió concebir de otro modo el mundo social, más allá de la instauración de un sistema electoral representativo, la redefinición de las relaciones entre gobernantes y gobernados podría abrir el camino a una aprehensión más lúcida de las condiciones de realización de una sociedad de iguales. (pp. 354/355)

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El de la incorporación implícita a una concepción mayoritaria de la democracia, en primer lugar. Ese es el problema del que me ocupé en La legitimidad democrática, al mostrar la necesidad de establecer nuevas instituciones democráticas fundadas en una visión ampliada y plural de la expresión de la voluntad general. Pero una limitación aún más decisiva debido al hecho de que la expresión ciudadana se restringe a la elección de los representantes y gobernantes, es decir a un simple procedimiento de validación de los poderes y determinación de las grandes orientaciones políticas.
Esta obra partió de la constatación de las tareas incumplidas de esa democracia de autorización para explorar lo que he llamado "democracia de ejercicio", fundada por su parte en la determinación de los principios que deben regir, de manera permanente, las relaciones entre gobernados y gobernantes. Los ciudadanos dejan en este caso de ser los "soberanos de un día" para participar en forma más constante en el control de los gobernantes, cuya acción está sometida a la observancia de toda una serie de obligaciones. Mi obra La contrademocracia había comenzado a aprehender esta dimensión "poselectoral" al proponer un análisis de las actividades ciudadanas fundadas en el ejercicio de una desconfianza frente a los poderes. Aquí la distancia focal se amplía considerablemente con la proposición de una teoría general del control democrático de los gobernantes, inmersa en una conceptualización de los principios del obrar democrático en política. (p. 348)

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La primera revolución democrática se organizó en torno de la conquista del sufragio universal. Quería con ello hacer del ciudadano elector el principal agente de la plasmación de la soberanía del pueblo. Esta revolución está ahora detrás de nosotros, a pesar de que algunos países aún la esperan. Pero distó mucho de producir todos los efectos que se descontaban. (p. 347)

 
 
En los medios

Les InRocKs - "Pierre Rosanvallon: '¿Qué es un buen gobernante?'"
Por Jean-Marie Durand, 25/08/2015

Fuente: www.lesinrocks.com

Contra los efectos del "mal gobierno", Pierre Rosanvallon, en su nuevo ensayo El buen gobierno, esboza las condiciones para el advenimiento de una verdadera democracia de ejercicio. El gran libro político de esta temporada.

Como conclusión y ampliación de un largo ciclo de reflexiones sobre los cambios de la democracia contemporánea, el nuevo ensayo de Pierre Rosanvallon, El buen gobierno, analiza los efectos deletéreos del "mal gobierno". Si bien nuestros regímenes desde un punto de vista técnico y jurídico son democráticos, no se nos gobierna democráticamente, afirma el profesor del Collège de France. A través de una reflexión histórica y de un panorama del presente, el autor traza los contornos posibles de una nueva revolución democrática, que permita el comienzo de una verdadera democracia de ejercicio, fundada en la confianza y en la apropiación de sus recursos por parte de los ciudadanos. El gran libro político de esta temporada.

"En realidad, no estamos gobernados democráticamente".


Contra los efectos del "mal gobierno", Pierre Rosanvallon, en su nuevo ensayo El buen gobierno, esboza las condiciones para el advenimiento de una verdadera democracia de ejercicio. El gran libro político de esta temporada. Les InRocKs


Liberation
- "Pierre Rosanvallon: 'Gobernar hoy es seducir para sobrevivir'"
Por Cécile Daumas y Jonathan Bouchet-Petersen, 23/08/2015
Fuente: www.liberation.fr

El historiador publicó un ensayo, El buen gobierno, en el que desplaza la reflexión sobre el agotamiento de la democracia hacia la relación entre el poder ejecutivo y los ciudadanos. También extrae lecciones de la crisis griega.

-Usted señala que efectivamente no existe una teoría democrática del arte de gobernar...

-Los que gobiernan no tienen interés en plantear la cuestión del buen gobierno. Gobernar hoy es tratar de sobrevivir, es seducir. El interés de los gobernantes es mantenerse dentro de una concepción arcaica del poder como propiedad personal, como herramienta para manejar voluntades y eliminar oponentes.

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L'OBS BIBLIOBS - "Pierre Rosanvallon: 'No estamos gobernados democráticamente'"
Por François Armanet, 22/08/2015
Fuente: bibliobs.nouvelobs.com

Pierre Rosanvallon publicará la próxima semana El buen gobierno , última parte de su gran investigación sobre las democracias contemporáneas.

L' Obs: -"Puede decirse que, si bien nuestros regímenes son democráticos, no se nos gobierna democráticamente. Ese es el gran hiato que nutre el desencanto y el desasosiego contemporáneos." Así comienza su libro. ¿Es este déficit democrático el origen de todos nuestros males?

Pierre Rosanvallon: -De todos, tal vez no. Pero tiene mucho peso. Cuando votan, los ciudadanos-votantes tienen de hecho la sensación de ser los dueños del juego. Suben o bajan a voluntad a los hombres y las mujeres políticas. Pero son sólo soberanos de un día. Tan pronto como la votación concluye, las autoridades se distancian de los halagos y promesas que la acompañan y el interés general se disuelve en protestas corporativas de todo tipo.


Desde hace un cuarto de siglo, Pierre Rosanvallon explora todos los territorios de la democracia, su surgimiento, sus movimientos tectónicos, sus líneas de falla. Con una obsesión y ambición: ¿por qué la utopía de una sociedad de iguales, construida por y para el pueblo, se ha derrumbado?; buscar remedio a esta desilusión "que alimenta el malestar contemporáneo". Le Monde des Livres


Le Monde des Livres - "Pierre Rosanvallon refunda el Ejecutivo'"
Por Gérard Courtois, 27/08/2015
Fuente: www.lemonde.fr

Desde hace un cuarto de siglo, Pierre Rosanvallon explora todos los territorios de la democracia, su surgimiento, sus movimientos tectónicos, sus líneas de falla. Con una obsesión y ambición: ¿por qué la utopía de una sociedad de iguales, construida por y para el pueblo, se ha derrumbado?; buscar remedio a esta desilusión "que alimenta el malestar contemporáneo".

Desde hace tiempo, se ha ubicado este malestar, como muchos otros, en la deficiente representación de los ciudadanos por sus representantes electos. En su nuevo libro, El buen gobierno, es otro síntoma el que diagnostica: el de "mal gobierno". "Nuestros regímenes pueden decirse democráticos, pero no se nos gobierna democráticamente."

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Philosophie Magazine - "El buen gobierno'"
Por Bruno Le Maire, 20/08/2015
Fuente: www.philomag.com

Bruno Le Maire ha leído a Pierre Rosanvallon. Cuando frente al desencanto ciudadano por la política, un intelectual de izquierda propone su modelo de buen gobernante, ¿qué piensa de eso uno de los líderes de la derecha? Sorpresa, encuentra en él su propio retrato.

El primer mérito del libro de Pierre Rosanvallon es poner las palabras exactas para este desencanto y luego, ponerlo en perspectiva histórica. Acumula referencias y parámetros para guiarnos en la construcción de un gobierno moderno. Muestra sus fallos. Explora todas sus debilidades.

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Institut Kervegan - "El buen gobierno de Pierre Rosanvallon'"
Por Jacques Crochet, 02/08/2015
Fuente: www.institut-kervegan.com

Una obra muy completa, un alegato para reconectar a la sociedad civil con sus gobernantes, para que estos participen más en las decisiones, para fomentar la evaluación de las políticas públicas por los ciudadanos, para aumentar la legibilidad y la asunción de las responsabilidades en las relaciones gobernado/gobernante.

¡Una revolución cultural para llevar a cabo con quienes nos gobiernan!

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Le Journal du Dimanche - "Pierre Rosanvallon: la democracia sin aliento"
Por Patrice Trapier, 24/08/2015
Fuente: www.lejdd.fr

EL LIBRO DE LA SEMANA - El buen gobierno, Pierre Rosanvallon. En una obra de gran densidad, emocionante de principio a fin, Pierre Rosanvallon ubica la crisis democrática actual en la larga historia de los sistemas de representación.

Pierre Rosanvallon es un intelectual como ya no hay actualmente, un académico comprometido. Profesor en el Collège de France, que investiga sin descanso sobre la historia y la práctica de la democracia. Activista en el mejor sentido (fue en CFDT uno de los teóricos de la autogestión), fundó en 2014 el Parlamento de los invisibles, serie de testimonios sobre "vidas minúsculas, disminuidas, negadas, implícitamente despreciadas" que , desde un joven investigador a una cajera de supermercado, un repartidor, una recepcionista, dan lugar a las publicaciones de la serie "Raconter la vie".

Rosanvallon muestra que ese mal gobierno, esta relación perversa entre gobernantes y gobernados, es causada por el creciente desequilibrio de un presidente y un Ejecutivo que aplastan a los demás poderes.

En una obra de gran densidad, emocionante de principio a fin, Pierre Rosanvallon ubica la crisis democrática actual en la larga historia de los sistemas de representación. Le Journal du Dimanche


Réforme
- "Pierre Rosanvallon: 'Introducir una exigencia de hablar veraz'"
Por Frederick Casadesus, 23/09/2015
Fuente: reforme.net

El historiador Pierre Rosanvallon analiza la crisis de nuestra democracia, a la luz del debilitamiento de las Cámaras legislativas y advierte contra el retorno de un despotismo en Europa.

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Le Huffington Post - "Algunas consideraciones sobre el 'buen gobierno' del siglo 21'"
Por Nicolas Matyjasik, 30/08/2015
Fuente: www.huffingtonpost.fr

El Profesor Pierre Rosanvallon ha hablado hace poco, en la prensa, de su nueva obra, El buen gobierno (Seuil, agosto de 2015). Durante la entrevista, comentó sus conclusiones e hizo algunas propuestas para la revitalización de la democracia y, lo cito, "para romper el ciclo de repetición y decadencia".

Como ya hemos escrito, para decidir en un mundo complejo e incierto, es importante entenderlo. Pero este esfuerzo es a menudo desestimado por los responsables políticos y administrativos, atrapados en una dictadura de la urgencia, incapaces de afrontar el futuro y de inscribirse en el largo plazo.

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France Inter - Le Téléphone sonne
Por Nicolas Demorand, 02/09/2015

Entrevista a Pierre Rosanvallon: www.franceinter.fr

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Les Voix du Monde - Idées - "Pierre Rosanvallon: 'Buen gobierno'"
Por Pierre-Edouard Deldique, 27/09/2015

Entrevista a Pierre Rosanvallon: www.rfi.fr

 
 
Acerca del autor
Pierre Rosanvallon (Blois, Francia, 1948)

Es Profesor de Historia y Filosofía Política, profesor del Collège de France (titular de la Cátedra Histoire moderne et contemporaine du politique), Director de Estudios de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS). Fue Director del Centro de Investigaciones Políticas Raymond Aron (CNRS), Secretario General de la Fundación Saint Simón hasta su autodisolución en 1999 y actualmente es Presidente del Taller Intelectual Internacional La Republique des idées, desde donde produce ideas y proyectos para la renovación del pensamiento político en Francia. Sus trabajos han sido traducidos a 22 lenguas y editados en 26 países. Más allá de su labor de enseñanza en Francia, dicta cursos y conferencias en el mundo entero. Sus trabajos actuales tratan sobre las transformaciones de la democracia contemporánea.
Una de las voces más escuchadas sobre la tensa relación entre democracia y desigualdades sociales.
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