¿Cómo ser semejantes y singulares, iguales y diferentes, iguales en ciertos aspectos y desiguales en otros? Éstas son las preguntas de nuestra época,
y las que condicionan el porvenir de las democracias.

PIERRE ROSANVALLON

LA SOCIEDAD DE IGUALES

[+] Presentación en Buenos Aires
[+] Video de Pierre Rosanvallon
[+] El tríptico
[+] Fragmentos
[+] En los medios
[+] Acerca del autor

¿Pero ahora, cómo refundar la igualdad? ¿Cómo tejer de nuevo los hilos de la igualdad y de la libertad, cuando triunfa el individualismo y la aspiración a la "diferencia" es compartida universalmente? La eficacia del pensamiento político de Rosanvallon se despliega a la altura de esta complejidad contemporánea.
LE MONDE LIVRES

 
Presentación en Buenos Aires
 
     


La Embajada de Francia en la Argentina y Ediciones Manantial


invitan a la presentación del libro de


PIERRE ROSANVALLON

LA SOCIEDAD DE IGUALES


Participan: Carlos Álvarez, Ricardo Lorenzetti y el autor
Modera: Isidoro Cheresky

Lunes 3 de diciembre, a las 18.30 hs.
Alianza Francesa de Buenos Aires
Av. Córdoba 936/946 - C.A.B.A.

 
 
Pierre Rosanvallon presenta La société des égaux

Algunos momentos de la presentación del libro La société des égaux en un encuentro organizado en conjunto por la Librairie Mollat y la Universidad Bordeaux Segalen.

 
 
El tríptico

Pierre Rosanvallon
LA SOCIEDAD DE IGUALES

Reflexiones
traducción: Víctor Goldstein
376 páginas, 14 x 21 cm.
ISBN 978-987-500-163-3


Hoy vivimos una verdadera contrarrevolución. Desde la década de 1980, en efecto, los más ricos no dejaron de incrementar su porción de los ingresos y los patrimonios, invirtiendo la anterior tendencia secular a la reducción de las brechas de riqueza. Los factores económicos y sociales que engendraron esta situación son bien conocidos. Pero el deterioro de la idea de igualdad también desempeñó un papel crucial, al conducir insidiosamente a deslegitimar el impuesto y las acciones de redistribución. Al mismo tiempo, la denuncia de desigualdades experimentadas como inaceptables linda hoy con una forma de resignación y un sentimiento de impotencia. Por consiguiente, no hay nada más urgente que refundar la idea de igualdad para salir de los atolladeros de nuestro tiempo. El libro contribuye a esta empresa de una doble manera. Al rehacer la historia de los dos siglos de debates y de luchas sobre la cuestión, en primer lugar ilumina de una manera inédita la situación actual. Luego, elabora una filosofía de la igualdad como relación social que permite ir más allá de las teorías de la justicia que, de John Rawls a Amartya Sen, dominaron hasta el momento la reflexión contemporánea. Y muestra que la reconstrucción de una sociedad fundada en los principios de singularidad, de reciprocidad y de comunalidad, es la condición de una solidaridad más activa.
Pierre Rosanvallon
LA CONTRADEMOCRACIA
La política en la era de la desconfianza

Reflexiones
traducción: Gabriel Zadunaisky
320 páginas, 14 x 21 cm.
ISBN 978-987-500-107-7
Pierre Rosanvallon
LA LEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA
Imparcialidad, reflexividad, proximidad

Reflexiones
traducción: Heber Cardoso
336 páginas, 14 x 22 cm.
ISBN 978-987-500-134-3
El ideal democrático hoy no tiene rival en el mundo, pero los regímenes que lo reivindican suscitan casi en todas partes fuertes críticas. La erosión de la confianza en los representantes es por lo tanto uno de los principales problemas de nuestro tiempo. Pero, aunque los ciudadanos vayan menos a las urnas, no han devenido por ello en pasivos: los vemos manifestar en las calles, cuestionar, movilizarse por Internet...; Para comprender ese nuevo Janus ciudadano, esta obra propone aprehender los mecanismos para instituir la confianza y la expresión social de la desconfianza como dos esferas y dos momentos distintos de la vida de las democracias. La actividad electoral-representativa se organiza en torno de la primera dimensión: su estudio es clásico. Pero la segunda nunca ha sido explorada de manera sistemática.
Pierre Rosanvallon se aboca a ello y propone una historia y una teoría del papel estructurante de la desconfianza en las democracias. Este cambio radical de perspectiva lleva a explorar un continente político que pasó desapercibido durante mucho tiempo: el de la "contrademocracia". Éste resulta de un conjunto de prácticas de control, de obstrucción y de enjuiciamiento, a través de las cuales la sociedad ejerce su poder de corrección y de presión. Junto al pueblo-elector, esto da voz y rostro a las figuras de un pueblo-vigilante, de un pueblo-veto y de un pueblo-juez. En ello está su virtud, pero también su problema. Porque, al valorar en demasía las propiedades de control y de resistencia del espacio público, puede también hacerle el juego al populismo y la "impolítica", al impedir la formulación positiva de un mundo común.
El pueblo es la fuente de todo poder democrático. Pero la elección no garantiza que un gobierno esté al servicio del interés general ni que vaya a estarlo. El veredicto de las urnas no puede ser, pues, el único patrón de la legitimidad. Los ciudadanos tienen cada vez más mayor conciencia de esto. Por lo tanto, se ha ido imponiendo una comprensión más amplia de la idea de voluntad general. A partir de ahora un poder no es considerado plenamente democrático si no se somete a pruebas de control y validación, al mismo tiempo en competencia y complementarias de la expresión mayoritaria. Debe plegarse a un triple imperativo de distanciamiento de las posiciones partidarias y de los intereses particulares (legitimidad de imparcialidad), de considerar las expresiones plurales del bien común (legitimidad de reflexividad) y de reconocimiento de todas las singularidades (legitimidad de proximidad). De ahí el desarrollo de instituciones como las autoridades independientes y las cortes constitucionales, así como el surgimiento de un arte de gobierno cada vez más atento a los individuos y las situaciones particulares.
Hemos ingresado en ese nuevo mundo sin advertir su coherencia y sin haber interrogado con lucidez sus problemas y consecuencias. Pierre Rosanvallon se aplica a develar sus mecanismos y sus implicaciones. Luego de publicar La contrademocracia, propone, en esta segunda parte de su investigación sobre los cambios de la democracia en el siglo XXI, una historia y una teoría de esta revolución de la legitimidad.

 
 
Fragmentos de La sociedad de iguales


La deslegitimación del impuesto redistributivo y la tendencia al separatismo social generalizado traducen una forma de despolitización. Esta última no debe ser comprendida en un modo ideológico, correspondiente por ejemplo a una distinción menos marcada de la derecha y la izquierda, o incluso a una forma de desapego de los ciudadanos frente a los desafíos electorales. Se trata de algo más profundo, de una desvitalización de aquello que desde los griegos define la esencia del orden democrático: la organización deliberada de una vida común entre gente diferente.

....................................................................................

El crecimiento de las desigualdades es a la vez el indicio y el motor de este desgarramiento.

....................................................................................

Si la ruptura de reciprocidad es el motor de la desconfianza social y por tanto de la resistencia a un desarrollo de la solidaridad, no hay nada más urgente que hacer de su restablecimiento una de las claves de la marcha hacia una sociedad de iguales. A este respecto, se requiere una doble acción de replanteamiento de los mecanismos de solidaridad y de retorno a políticas universales.

....................................................................................

Todo va a cambiar a partir de la década de 1980. […] La lucha contra el impuesto, asimilado a un crecimiento burocrático, a formas de solidaridad pervertidas y a una "expoliación legal", volvió a ser entonces asociada por un número creciente de norteamericanos al espíritu primero de la democracia.

....................................................................................

Por su parte, el sentimiento de una deuda social que había que honrar se erosionó fuertemente. […] Al mismo tiempo, la preocupación por las generaciones futuras se impuso como un imperativo moral a menudo experimentado como más vital que el de la justicia social tradicional. […] En el imaginario colectivo, la figura de las generaciones futuras reemplazó la del proletario para designar al sujeto central de la atención pública.

....................................................................................

El Estado providencia es el vector de una justicia correctiva y compensadora. Está fundado en un abordaje redistributivo de la justicia que se vincula en primer lugar con la legitimidad de un estado final, objetivo, de los recursos y del nivel de vida de los individuos.

....................................................................................

En esta sociedad de competencia generalizada, la figura del consumidor es sacralizada. Éste se convierte en la figura, la medida y la verdad del interés general. El proyecto igualitario se confunde en él con la destrucción de las rentas y de los monopolios, el derecho para cada uno de incrementar su poder adquisitivo y de ampliar el campo de sus elecciones. En la ideología contemporánea, la destrucción de los privilegios adoptó ese nuevo rostro de la exaltación de la competencia.

....................................................................................

La idea de igualdad de oportunidades conduce primero a disociar justicia distributiva y justicia redistributiva. Al limitarse a la formulación de las condiciones de una distribución considerada equitativa de los recursos, en consecuencia tiende a relegar y desligitimar las acciones propiamente redistributivas.

....................................................................................

En términos sociológicos, el malestar de las clases medias y de las clases populares activas está en juego en lo que es percibido como una crisis de la reciprocidad. Ellas se consideran como doblemente penalizadas, no lo suficientemente desfavorecidas para beneficiarse con ciertas ventajas del Estado providencia, y no lo suficientemente ricas para gozar de las facilidades, fiscales y otras, ofrecidas a los mejor provistos. Pero esto también tiene una consecuencia política mayor, al nutrir el basamento de los rencores sobre el cual se apoyó la extrema derecha en su progresión en Europa.

....................................................................................

La pérdida progresiva de universalismo del Estado providencia también contribuyó a socavar progresivamente sus fundamentos. Este proceso se desarrolló de manera insensible a partir de la década de 1980.

La idea de competencia generalizada como radicalización perversa de la noción de igualdad de oportunidades no consiste solamente en el triunfo invasor de la economía de mercado. Es a la vez una ideología y una forma social.


La democracia afirma su vitalidad como régimen en el momento en que decae como forma de sociedad. En cuanto soberanos, los ciudadanos no dejaron de acrecentar su capacidad de intervención y de multiplicar su presencia. Pero este pueblo político que impone su marca cada vez con más fuerza, está cada vez menos unido socialmente. La ciudadanía política progresa al mismo tiempo que retrocede la ciudadanía social. Este desgarramiento de la democracia es el hecho más importante de nuestro tiempo, y portador de las más terribles amenazas. Si prosiguiera, lo que a largo plazo podría vacilar, en efecto, es el mismo régimen democrático.

....................................................................................

La sorda deslegitimación del Estado redistribuidor-providencia se tradujo primero en materia fiscal. La desconfianza frente al impuesto tiene una larga historia en las democracias. Pero el sentido general de la evolución en este terreno se había orientado claramente hacia la constitución de cierto civismo fiscal, fundado en el sentimiento de que el Estado estaba al servicio de la sociedad.

 

El conocimiento cada vez más preciso de las desigualdades no conduce a corregirlas. "Saberlo todo y decirlo todo para que nada cambie": tal parece ser la divisa del moderno Gatopardo. De ahí ese sentimiento que socava el tiempo presente de encontrarse ante situaciones que uno deplora, pero frente a las cuales uno se queda in fine pasivo, sin tener siquiera la comprensión de su parálisis.


LOS VENENOS DE LA IGUALDAD

También hay que percibir la igualdad teniendo en cuenta la naturaleza de los elementos que amenazan destruirla estructuralmente. Pueden distinguirse tres: la reproducción social, la desmesura, los separatismos. Ellos establecen los límites fijando el tope más allá delcual las desigualdades económicas se convierten en venenos destructivos.
Fueron subrayados de diversas maneras desde el siglo XVIII, en Norteamérica y en Francia, bajo los modos de la triple condena de los privilegios, del lujo y de la corrupción del lazo cívico. Pero hoy adoptan una importancia incrementada, al mismo tiempo que se han modificado las condiciones de su tratamiento.
En primer lugar se encuentra la reproducción social. Ella se define por la transmisión de los factores estructurantes de la desigualdad. Se trata del equivalente moderno del privilegio: transforma las diferencias sociales que existen en un momento determinado en destinos inexorables de las generaciones. En un mundo que tiende a volver al siglo XIX desde el punto de vista de la estructura de los patrimonios, la cuestión se vuelve absolutamente crucial. Y por lo tanto conduce a considerar las reglas y la fiscalidad de la herencia como una variable determinante de la justicia social. Sobre este punto, es tiempo de retomar el hilo de las reflexiones y las proposiciones audaces que los liberales y los socialistas del siglo XIX habían desarrollado en la materia.
La desmesura es otra característica destructiva del mundo contemporáneo. Pero su regulación en lo sucesivo no puede limitarse únicamente a los imperativos morales o sociales del pasado (como en el siglo XVIII, con el elogio de la frugalidad). Ahora se impone desde el punto de vista de la consideración de los límites ecológicos del crecimiento económico. En adelante, el furor de la falta de límites -que constituyó uno de los principales alimentos del crecimiento de las desigualdades- debe controlarse, para enfrentar, precisamente, la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo. La sobriedad se ha convertido en una condición de la supervivencia de la especie humana. Este nuevo modelo de desarrollo es igualmente requerido por el hecho de que, en el muy largo plazo, el crecimiento se estabilizará mecánicamente alrededor del 1 al 2%, como lo subrayan los economistas.
La reducción de las desigualdades, por otra parte, debe relacionarse en el orden económico con una empresa de desmercantilización del mundo, que ponga el acento en el desarrollo y el reparto de los bienes públicos. En un mundo donde siempre subsistirán desigualdades de ingresos o de patrimonios, el lugar correspondiente a esos bienes públicos y al espacio público es un elemento mayor para la corrección de sus efectos. La mercantilización no se aprecia así solamente con el rasero de una crítica intrínseca de los mecanismos de mercado. Sobre todo, debe ser evaluada y manejada frente al empequeñecimiento del espacio público-igualitario que ella engendra.
El desarrollo de las secesiones y de los separatismos es el tercer veneno de la igualdad. En efecto, socava su fundamento deconstruyendo el principio mismo de lo común. Es incluso más corruptor del espíritu de la igualdad que el hecho aritmético de la desigualdad. Lo cual significa que la acción en este campo, que está directamente inscrito en la organización y la estructura del territorio, es decisiva.
No hay política de la igualdad que a este respecto no deba comenzar por una política activa de la ciudad que conduzca a multiplicar los espacios públicos y a garantizar una mayor heterogeneidad social.

 
 
En los medios

A los 64 años, el titular de la cátedra de Historia de la Política Moderna y Contemporánea del Collège de France, es el hombre que probablemente más haya reflexionado en Francia sobre las múltiples facetas de la democracia, la cuestión social y el Estado de Bienestar. ADN


Le nouvel observateur - BibliObs

P: Para Ud., vivimos una verdadera contrarrevolución en materia de desigualdades: desde la década de 1980, el 1% de la población más rica no cesó de concentrar una parte creciente de los ingresos y de los patrimonios. ¿Puede Ud. precisar esa situación con cifras reveladoras? Especialmente porque, como Ud. subraya en el libro, "nunca se habló tanto de esas desigualdades, y al mismo tiempo nunca se hizo tan poco para reducirlas".

R: Contrarrevolución, el término no es demasiado fuerte para calificar el momento actual. En tanto que la igualdad había sido "la idea misma" de la Revolución, para retomar la célebre formula de Necker, hoy la fuerza que actúa en el mundo es el crecimiento de las desigualdades. El movimiento no cesó de acelerarse desde la década de 1980.


Rosanvallon logra hacer un análisis exhaustivo de un caos de acontecimientos singulares: la crisis de las crisis es la del concepto mismo de igualdad. Este concepto que, aunque está en el centro de la moneda de la República y grabado en el frente de los edificios públicos, fue atacado desde todos los frentes y privado literalmente de su sustancia. Liberation


Le Point

P: ¿Ud. tiene confianza en la izquierda, que es el partido de la igualdad, para volver a tener esa esperanza?

R: Cuento con los ciudadanos más que con los partidos, pues estos están obligados a hacerse cargo de las ideas que se convierten en ideas fuerza en la sociedad. Pero es cierto que la izquierda está en una encrucijada: poco a poco se redujo a un partido del gasto, del impuesto y de la redistribución. La izquierda debe volver a ser el partido que representa una concepción ampliada de la igualdad.

....................................................................................

Les InRocKs

P: Más allá de la cuestión de la riqueza. ¿qué debe hacerse? [sobre el crecimiento de la desigualdad].

R: No es suficiente apelar a los buenos sentimientos y a la solidaridad. Es necesario subrayar que la desigualdad tiene un costo muy elevado para la sociedad. Una sociedad más desigual es una sociedad más violenta, una sociedad en la cual los gastos de salud son más elevados, en la cual la calidad de vida tiende a degradarse. Una sociedad desigual tiene un costo general para todos, una sociedad menos desigual es una sociedad que beneficia a todos.


En un ensayo capital, el politólogo P. Rosanvallon afirma que es en una igualdad real e innovadora donde se encuentra la clave para que nuestra sociedad pueda construir un proyecto común viable para las próximas décadas. Les InRocks


Liberation

P: Ud. presenta el diagnóstico de una crisis de la igualdad, ¿cuáles son los síntomas?

R: Primero, el crecimiento espectacular de las desigualdades de ingresos y patrimonios. Desde el fin del siglo XIX, los países industrializados implementaron, a través de políticas sociales, un conjunto de mecanismos correctores de las desigualdades. La crisis [actual] toma la doble forma de una descomposición de ese Estado providencia y de una regresión de la imposición progresiva. Antes del arribo de la izquierda al poder, en 1981, la tasa marginal superior del impuesto sobre el ingreso [la tasa de imposición del segmento más alto] era del 65%, hoy es del 41%. Ese retroceso se observa en todas partes. Este hecho, por otra parte, debe ser relacionado con el incremento espectacular de las remuneraciones más altas.

....................................................................................

ADN - La Nación
 
Desde hace tres décadas, Rosanvallon construye una obra principalmente consagrada a la transformación de nuestras sociedades occidentales, sus logros, sus perversiones y los medios para devolverles una cohesión dislocada por el aumento de la desigualdad.
Gran conocedor de los procesos políticos latinoamericanos, el fundador de la República de las Ideas -"taller intelectual" que desde 1997 reúne y publica a lo más representativo de la investigación en ciencias sociales- asegura que "la democracia no se limita a la elección". "Para que todos se sientan representados en una nación son necesarias instituciones independientes, que se caractericen por un principio de imparcialidad", señala.

P: Después de tres décadas de reflexionar sobre la cuestión, ¿cuál es su definición de la democracia? 

R: La democracia no se limita a la elección. Cuando las dictaduras o los populismos intentan "vender" sus democracias, la definen casi siempre como el resultado de una elección. Esto es una definición minimalista. Hoy es fácil ver que el ciudadano no se contenta más con ser un simple elector. Hay una demanda de democracia más permanente que unas elecciones cada dos, tres o cinco años. El ciudadano pide que la democracia deje de ser un proceso de autorización electoral para gobernar y que, en cambio, sea definida como un gobierno democrático, como una acción democrática.

 
 
Acerca del autor

Pierre Rosanvallon (Blois, Francia, 1948)
Es Profesor de Historia y Filosofía Política, profesor del Collège de France (titular de la Cátedra Histoire moderne et contemporaine du politique), Director de Estudios de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS). Fue Director del Centro de Investigaciones Políticas Raymond Aron (CNRS), Secretario General de la Fundación Saint Simón hasta su autodisolución en 1999 y actualmente es Presidente del Taller Intelectual Internacional La Republique des idées, desde donde produce ideas y proyectos para la renovación del pensamiento político en Francia. Sus trabajos han sido traducidos a 22 lenguas y editados en 26 países. Más allá de su labor de enseñanza en Francia, dicta cursos y conferencias en el mundo entero. Sus trabajos actuales tratan sobre las transformaciones de la democracia contemporánea.

Una de las voces más escuchadas sobre la tensa relación entre democracia y desigualdades sociales.

Agenda en Buenos Aires

Lunes 3 de diciembre, a las 18.30 hs. Presentación del libro La sociedad de iguales, en la Alianza Francesa (Av. Córdoba 936/946). Participan: Pierre Rosanvallon, Ricardo Lorenzetti y Carlos Álvarez.  Moderada: Isidoro Cheresky.

Martes 4 de diciembre, a las 18.00 hs. Conferencia pública "Vivir juntos en el siglo XXI", en Salón Dorado del Ministerio de Cultura de la Ciudad (avenida de Mayo 575 piso 1).

Miércoles 5 de diciembre, a las 18.00 hs. Conferencia pública "Refundar la democracia", en la Universidad de Buenos Aires (Marcelo T. de Alvear 2230).

Ediciones Manantial
info@emanantial.com.ar
www.emanantial.com.ar